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Productos franceses en CDMX: descubra nuestra selección de Francia.

Productos franceses disponibles en el corazón de México by l'Atelier de Cuisine


La gastronomía francesa es considerada una de las mejores del mundo. Aunque el debate sigue abierto, suele compartir el podio con la italiana, la japonesa y, por supuesto, la mexicana.

Como ya lo sabe, nuestro nombre de marca es francés: L’Atelier de Cuisine, que literalmente significa El Taller de Cocina. Y quizá no lo sepa, pero nuestro chef Gil es originario de Bélgica y cuenta con un amplio conocimiento en cocina francesa.

De hecho, nuestra tienda cuenta con más productos franceses que belgas, todos elaborados artesanalmente con ingredientes de calidad.

A lo largo de este artículo, le invitamos a descubrir una pequeña parte de la historia de la gastronomía francesa y, después, conocer los productos franceses que producimos y ofrecemos en L’Atelier de Cuisine.


Un poco de historia de la gastronomía francesa


Quiche lorraine francesa servida con ensalada fresca


La historia de la cocina francesa refleja no solo una extraordinaria diversidad de alimentos, sino también la evolución de la sociedad francesa a lo largo de los siglos. Su época más importante fue el siglo XIX, que marcó un antes y un después al consolidar su reputación internacional y elevarla al rango de arte culinario.

La cocina francesa tiene sus raíces en la época romana. Si bien ya existían técnicas culinarias desarrolladas por los pueblos galos, los vestigios que conservamos de aquel tiempo son escasos. Las primeras referencias documentadas a la cocina en el territorio de la actual Francia datan de la época galo-romana.

De esa herencia nacen tradiciones como el uso de carnes preparadas : boudins, brochetas, patés, foie de pato, y postres como beignets, flanes o puddings. Los romanos, con su influencia mediterránea, introdujeron además el empleo de hierbas aromáticas y de vinos suaves, elementos que siguen siendo esenciales en la gastronomía francesa actual.

Durante la Edad Media, la cocina francesa se caracterizó por el uso de ingredientes como puerros, habas, coles y diversas carnes, entre ellas carne de caza, ternera, gallina, liebre, faisán y buey.

En aquella época, la sociedad francesa estaba profundamente dividida. El pueblo, compuesto principalmente por campesinos, se alimentaba con preparaciones sencillas y productos locales, mientras que la nobleza tenía acceso a grandes banquetes donde la abundancia era símbolo de poder. En esas mesas se servían grandes piezas de carne acompañadas de salsas intensas, como la mostaza, y se comía con las manos, ya que los cubiertos, tal como los conocemos hoy, aún no se utilizaban.

Fue durante la Edad Media cuando comenzaron a aparecer los primeros vestigios concretos de la cocina francesa, gracias a obras como Le Viandier, escrito por Guillaume Tirel, conocido como Taillevent, quien fue chef del rey Carlos V de Francia.

El siglo XIX marcó un punto de inflexión decisivo para la cocina francesa. En esa época, la gastronomía dejó de ser un simple arte doméstico para convertirse en una verdadera expresión cultural. Surgió una abundante literatura dedicada al arte de comer, con autores como Jean Anthelme Brillat-Savarin, cuyo libro La fisiología del gusto se convirtió en una referencia mundial, y Alexandre Dumas, quien redactó su famoso Diccionario de cocina.

La burguesía francesa de aquel tiempo buscaba distinguirse a través de la mesa. Los banquetes se convirtieron en una forma de demostrar elegancia y refinamiento, y los menús, cuidadosamente ornamentados por grabadores y dibujantes reconocidos, reflejaban tanto el gusto estético como la riqueza de los anfitriones. La presentación de los platos pasó a ser tan importante como su sabor, y el arte de recibir se transformó en un símbolo de estatus social y cultural.


La herencia francesa en L’Atelier de Cuisine


En L’Atelier de Cuisine buscamos transmitir la esencia de la gastronomía francesa,  respeto por el producto, calidad artesanal y atención al detalle. Creemos que cada preparación debe reflejar equilibrio, delicadeza y armonía, valores que forman parte del arte culinario francés desde hace siglos.

Aunque elaboramos nuestros productos en México, mantenemos el espíritu europeo que distingue a la cocina francesa. Nuestras recetas combinan tradición y creatividad, adaptándose al paladar local sin perder su autenticidad.

Para nosotros, cocinar es también compartir cultura. Cada frasco y cada platillo son una manera de rendir homenaje a la herencia francesa, celebrando su pasión por el buen gusto y su búsqueda constante de la perfección gastronómica.


Nuestros productos de Francia disponibles en México


En L’Atelier de Cuisine hemos reunido una selección de productos franceses elaborados artesanalmente, respetando las técnicas tradicionales y cuidando cada detalle. Cada receta se prepara en nuestro taller con ingredientes de calidad, siguiendo el espíritu culinario que distingue a Francia desde hace siglos.

A continuación, le presentamos algunos de los productos franceses que podrá encontrar en nuestra tienda en línea y en la Ciudad de México. 


Mermeladas artesanales:


Mermeladas artesanales estilo francés en estantería


Para empezar, las mermeladas, o confitures en francés, tienen un origen muy antiguo. En la Antigüedad se preparaban mezclas de miel con aceitunas, vino, membrillos o uvas. Su primer nombre documentado fue eleucterium, un término latino que hacía referencia a un “remedio para lamer”. Durante siglos, antes del XIX, las mermeladas se consideraban un producto de lujo reservado a las clases altas, hasta convertirse poco a poco en un alimento común para toda la población.

Hoy en día se disfrutan como un alimento de placer, perfectas para el desayuno, para acompañar galletas saladas, panes artesanales o como parte de una comida formal.

La mermelada de frutos rojos es considerada un clásico en Francia. Aunque las más consumidas suelen ser las de fresa o de ruibarbo, la versión de frutos rojos ofrece un sabor más intenso gracias a la mezcla de distintas frutas. En nuestra tienda se encuentra a 125 MXN, un precio que refleja la calidad de un producto fresco y elaborado a mano en nuestro taller en la Ciudad de México.

La mermelada de ruibarbo es también un gran clásico en Francia y en varios países europeos. Aunque el ruibarbo es originario de Asia, llegó a Europa en el siglo XVIII y rápidamente se integró a la repostería y a las famosas confitures francesas. Su sabor ligeramente ácido y su textura suave la convirtieron en una receta tradicional que se disfruta desde hace generaciones.

En L’Atelier de Cuisine la elaboramos de manera artesanal y la distribuimos tanto a través de nuestros socios en la Ciudad de México como en nuestra tienda en línea, donde está disponible a 120 MXN.

La mermelada de higos y piñones nos lleva a un universo más delicado y especial. Aunque es menos conocida que otras confituras, el higo se utiliza en Francia desde la Edad Media para la elaboración de mermeladas tradicionales. En L’Atelier de Cuisine decidimos enriquecer esta receta con piñones para aportar textura, profundidad y un toque distintivo que la convierte en uno de nuestros productos más singulares, con un gran potencial en México.

Suave, aromática y ligeramente caramelizada, combina de manera excepcional con quesos, carnes frías, panes artesanales y galletas saladas. Está disponible en nuestra tienda en línea a 100 MXN.

Para acabar con nuestras mermeladas, la mermelada de cebolla morada es un acompañamiento clásico de la gastronomía francesa gracias a su equilibrio entre dulzura y notas ligeramente caramelizadas. En L’Atelier de Cuisine la preparamos de manera artesanal, respetando su suavidad natural y realzando su sabor con una cocción lenta.

Es perfecta para acompañar quesos, patés, carnes frías o aperitivos, y añade un toque francés a cualquier tabla gourmet. Está disponible en nuestra tienda en línea a 100 MXN.


Tapenades:


Tapenade francesa con panes y charcutería


Las tapenades son verdaderas joyas dentro de nuestra tienda, y ya hemos recibido excelentes comentarios de quienes las han probado en nuestras degustaciones. La tapenade, tal como se conoce hoy, fue creada en 1880 por el cocinero francés Meynier en el restaurante La Maison Dorée de Marsella. Su nombre proviene de la palabra provenzal tapen, que significa alcaparras, uno de los ingredientes esenciales de esta preparación.

Aunque la receta actual se atribuye al chef Meynier, los purés de aceitunas existían desde mucho antes, solo que no reunían todos los ingredientes que conforman la mezcla moderna. La tapenade clásica combina aceitunas trituradas, alcaparras, anchoas, ajo y aceite de oliva. Existen dos versiones tradicionales, una verde y una negra, según el tipo de aceitunas utilizadas.

Con el tiempo surgieron variaciones elaboradas con quesos, especias, jitomate o incluso pescados, lo que demuestra su versatilidad dentro de la cocina mediterránea.

Y entonces, ¿cuáles son las tapenades que encontrará en nuestra tienda?

La tapenade verde, elaborada en nuestro taller por manos mexicanas y siempre bajo la aprobación de nuestro chef Gil, ofrece un sabor delicado y equilibrado. Es ideal para disfrutar con una baguette francesa o con un buen pan artesanal de la ciudad, y también combina de manera excelente con galletas saladas, donde resalta todos sus matices aromáticos. Está disponible en nuestra tienda en línea a 140 MXN.

La tapenade negra es una preparación de sabor decidido, ideal para quienes disfrutan del carácter profundo de las aceitunas maduras. En nuestro taller la elaboramos con una mezcla equilibrada de aceitunas negras, alcaparras y aceite de oliva, obteniendo una pasta intensa y aromática que refleja la esencia mediterránea.

Su perfil la hace perfecta para acompañar panes rústicos, quesos y aperitivos salados, además de funcionar muy bien en canapés o como acento final en platos sencillos. En nuestra tienda en línea está disponible a 140 MXN.


Patés y Rillettes:


Rillettes de pescado estilo francés servidas en plato


Seguimos con los patés, una tradición ancestral del terroir francés. Se elaboran a partir de carnes seleccionadas mezcladas con especias, hierbas o frutos secos, lo que les da una personalidad rica y auténtica. Su origen exacto es difícil de precisar, pero sabemos que existían preparaciones similares desde la época galo-romana y que se desarrollaron ampliamente durante la Edad Media.

En aquellos grandes banquetes medievales, los patés se servían como platos apreciados por su sabor y su textura. Con el paso de los siglos y según los ingredientes disponibles en cada región, surgieron numerosas variaciones que hoy forman parte esencial de la gastronomía francesa.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre un paté y una terrine?

El paté se cocina tradicionalmente dentro de una masa que, en sus orígenes, no siempre era comestible y servía sobre todo como envoltura para la farce. Con el tiempo, esa masa evolucionó hasta convertirse en una parte sabrosa y completamente disfrutable del plato.

La terrine, en cambio, también elaborada con carnes y condimentos, no se cocina en una masa, sino en un molde especial llamado terrine, cuyo nombre proviene de los recipientes de terre cuite utilizados antiguamente.

Como mencionamos antes, fue durante la Edad Media cuando estas diferencias comenzaron a definirse claramente dentro de la tradición culinaria francesa.

Tras explorar el mundo de los patés y las terrines, continuamos con las rillettes. Son una preparación tradicional francesa que nació hace varios siglos en la región de Touraine, en el centro de Francia. A diferencia del paté, la rillette no se pica finamente, sino que se cocina la carne a fuego muy lento hasta que queda tan suave que se puede deshebrar. Luego se mezcla con su propia grasa para obtener una textura untuosa, rica y ligeramente fibrosa, característica de este producto.

Con el paso del tiempo, esta especialidad se extendió a otras regiones como Le Mans, donde surgió una versión más grasa y de sabor profundo que hoy es considerada un clásico. En Francia, las rillettes suelen servirse frías, acompañadas de pan rústico, mostaza o encurtidos suaves, y forman parte de las preparaciones emblemáticas de la charcutería artesanal.

Tenemos cuatro patés y terrines en nuestra tienda, y a continuación le presentamos el primero.

Nuestro producto estrella es el paté de campiña, una receta clásica y sencilla originaria de la región de Bretaña, en Francia. Se elabora con una mezcla de carnes picadas, generalmente cerdo, res o ave, a las que se añaden ajo, cebolla, sal, pimienta, quatre épices y tomillo. En algunas versiones tradicionales se incorpora un toque de eau de vie, un licor francés que aporta profundidad aromática y un carácter distintivo.

Luego tenemos la terrine de conejo, una preparación que sigue un método similar al del paté, pero con una mezcla más refinada y característica. Se elabora con las vísceras del conejo, como el hígado y el corazón, combinadas con lardo fresco, miga de pan, huevos y cebolla. A esta base se añaden laurel, tomillo y sal, lo que aporta un aroma delicado y una profundidad de sabor propia de las terrines tradicionales francesas.

Las rillettes du Mans cuentan con una historia que se remonta a la Edad Media. En aquella época, los monjes benedictinos de la abadía de Saint-Calais comenzaron a prepararlas utilizando ingredientes locales, destinadas tanto a su propio consumo como al de los habitantes de los pueblos cercanos.

Con el tiempo, esta preparación se fue perfeccionando y ganó popularidad, hasta expandirse en el siglo XVIII hacia la ciudad de Le Mans y, posteriormente, al resto de Francia, donde se convirtió en una especialidad reconocida.

La receta tradicional de las rillettes du Mans se elabora con carne de cerdo magra y grasa de cerdo, sazonadas únicamente con sal y pimienta, lo que deja resaltar toda la riqueza de su sabor.

Y para finalizar nuestra selección de patés y rillettes, presentamos las rillettes de pescado. Se preparan a partir de pescado blanco como el cabillaud, mezclado con queso fresco, limón, échalote, mostaza, sal y un toque de leche para lograr una textura suave y untuosa. A esta base se le añaden hierbas aromáticas como perejil, ciboulette y un toque de piment d’Espelette, que aportan frescura y un matiz ligeramente picante.


Otros destacados de nuestra tienda: 


Boeuf bourguignon tradicional visto desde arriba


Para cerrar nuestro recorrido por los productos y preparaciones francesas, queremos presentarle algunos de nuestros favoritos finales, todos elaborados de manera artesanal y respetando las recetas tradicionales. Cabe mencionar que estas conservas pueden mantenerse en perfecto estado durante más de un año después de la fecha de compra.

Vamos con los últimos productos.

La ratatouille, cuyo nombre proviene del occitano ratatolha, es un guiso de verduras originario de la región de Provenza, en el sur de Francia. Se prepara con pimientos amarillos o rojos, jitomate, berenjena, calabacita y cebolla, a los que se añaden ajo, aceite de oliva, albahaca, laurel, tomillo y otras hierbas típicas del Mediterráneo.

Puede disfrutarse caliente o fría y suele acompañar carnes, papas, arroz o un buen pan rústico.

La blanquette de veau es un plato emblemático de la gastronomía francesa, originario de la región de Borgoña. Surgió en el siglo XIX en las cocinas de la burguesía, que buscaba crear platos más refinados y delicados.

Se prepara con ternera cocida lentamente en un caldo aromático de verduras como zanahoria, puerro, cebolla y champiñones, y se acompaña de una salsa blanca suave y cremosa que aporta su sabor característico.

El boeuf bourguignon es uno de los guisos más representativos de la cocina tradicional francesa. Originario de la región de Borgoña, se preparaba inicialmente como un plato campesino antes de convertirse en un clásico refinado gracias a su cocción lenta y profunda.

Se elabora con carne de res marinada y cocida a fuego bajo en vino tinto, acompañada de zanahoria, cebolla, champiñones y hierbas aromáticas que realzan su sabor. 

Y por terminar, la quiche lorraine es una de las tartas saladas más emblemáticas de Francia, originaria de la región de Lorena. Tradicionalmente se elabora con una base de masa quebrada rellena de una mezcla suave de crema, huevos y tocino, lo que le da su textura ligera y su sabor característico.

Es un plato versátil que puede disfrutarse caliente o a temperatura ambiente, ideal para comidas informales, brunch o como entrada en una mesa gourmet.


¿En dónde se encuentran esos productos?


Todos los productos franceses que acabamos de presentar están disponibles en nuestra tienda en línea. También puede solicitarlos directamente a través de WhatsApp, por correo electrónico en contacto@latelierdecuisine.mx o mediante nuestro Instagram, según le resulte más cómodo.

En L’Atelier de Cuisine nos alegra compartir con usted nuestro amor por la buena cocina y ofrecerle lo mejor de la tradición francesa en México.


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