El pasado viernes 27 de marzo llevamos Bélgica al corazón de México, en una colaboración con el Tecnológico de Monterrey y AWEx pensada como una experiencia completa: gastronomía, ambiente y conexión.
Desde el primer momento, la intención fue clara: no organizar simplemente un evento, sino crear una atmósfera donde cada elemento —los platos, las bebidas y el entorno— formara parte de una misma historia.

Una experiencia que se vive y se ve
Las imágenes del evento reflejan exactamente lo que buscamos transmitir.
Platos servidos con precisión, como el vol-au-vent de pollo y champiñones o los mejillones a la crema y vino blanco, que combinan tradición y elegancia. Texturas, colores y presentación pensados para abrir el apetito desde el primer vistazo.
Copas de Silly Pils en mano, con invitados disfrutando de una cerveza belga auténtica, ligera y refrescante, que acompaña naturalmente cada momento del servicio.
Y sobre todo, una atmósfera viva: conversaciones, sonrisas, intercambio. Un ambiente donde la gastronomía se convierte en el centro de la experiencia.
Un menú que estructura la experiencia

El menú fue diseñado como un recorrido progresivo, donde cada plato tiene su lugar y su función.
Los entrantes marcaron el inicio con carácter: paté de campaña, rillettes de cerdo y salchicha seca, seguidos de croquetas de camarón crujientes con ensalada frisée, aportando frescura y equilibrio.
Luego, los platos principales tomaron el protagonismo.
Los mejillones a la crema y vino blanco ofrecieron suavidad y profundidad.
El vol-au-vent aportó ese toque clásico, reconfortante y refinado.
Y las carbonades flamencas, cocinadas lentamente en cerveza belga, se posicionaron como el punto culminante del menú.
Las papas fritas, doradas y perfectamente crujientes, completaron la experiencia salada con un símbolo esencial de la cultura belga.
Para cerrar, una mousse de chocolate individual, intensa y ligera, que aporta el equilibrio final.
El papel clave de la cerveza

En las imágenes, la Silly Pils no es solo una bebida: es parte de la experiencia.
Su frescura y ligereza acompañan los platos sin dominarlos, creando un maridaje natural que refuerza la identidad belga del evento. Ver a los invitados disfrutarla en un entorno cuidado aporta coherencia y autenticidad al conjunto.
La importancia del ambiente
Más allá de los platos, el ambiente juega un papel central.
Un evento gastronómico no se limita a lo que hay en el plato. Se construye también en la energía del lugar, en la fluidez del servicio, en la forma en que las personas interactúan.
Las imágenes capturan esa dimensión: un espacio dinámico pero elegante, donde cada detalle contribuye a una experiencia armoniosa.
Una visión clara

Este evento refleja nuestra manera de trabajar: crear experiencias completas, donde gastronomía, presentación y ambiente se integran de forma natural.
No se trata solo de servir comida, sino de generar impacto, de crear momentos que se recuerdan tanto por lo que se prueba… como por lo que se vive.
Lo que sigue
Seguimos desarrollando este tipo de propuestas, siempre con la misma exigencia: elevar el nivel, cuidar cada detalle y ofrecer experiencias que conecten.
Porque cuando todo está alineado —platos, bebidas y ambiente— el resultado va mucho más allá de un evento.
Se convierte en una experiencia.